martes, 3 de julio de 2012

Tenía en los pies los zapatos de la noche anterior y sintió como sus pies intentaban comunicarse con ella. Decirle "te duelo", "te dolemos todos". Pero claro, había más dolor que tapaba ese y había otra cosa que se estaba comunicando con ella. El sol todavía no se despertaba y la tierra seguía fría. El viento traía un aire a paz y a nuevo día, a animales y cosas vivas lejos, lejos pero cerca. La chacra estaba desierta. Sus tíos habían viajado a Buenos Aires, cosa de gente que tiene propiedades. Amaba esas oportunidades donde con un simple enroque todos ganaban. Todos ganaron. Ella colgaba del árbol y la muerte le hacía cosquillas.

Cosas

Cansado de las mismas cosas todos los días.Las cosas no se cansan de mi, pero yo las puedo cambiar. Seguro esas cosas ya cambiaron tantas personas que ya ni se molestan. Se cansan hasta que las agarre otro.

viernes, 10 de febrero de 2012

"bueno yo te miro"

Como te dije en desayuno, después de bañarnos por separado.
Te dije que la iba a tener que poner a ella antes que a vos.
Te lo dije claro y me dijiste que lo habías entendido ¿porqué ahora me mirás así? si te lo dije la mañana que te ibas de vacaciones.
Es más, me dijiste, bueno yo te miro.
Yo te dije que no, que no era así que para estar con ella necesito soledad y ella.
Ella

lunes, 30 de enero de 2012

El dictado que hace la mente a la mano que la obedece es el mismo dictado que hace mi mano cuando le dice a la hoja lo que la mente pretende.
Porque nada de este mundo es tan fácil y sencillo que seguro que si nos vamos a otro nos moriríamos de aburrimiento y después de la muerte no se puede amar, aunque sí brindar eterna compañía, el acompañado no sabrá con certeza cuando se haya sólo o acompañado.
En cambio la mano sí sabrá cuando la mente se halle sola y lo poco que podrá hacer será abrazar las cienes y presionar con fuerza necesaria para dar valor a esa mente cansada y triste y liberarla de algunas cosas que se pueden diluir en lágrimas.
El dictado que hace la mente a la mano nunca tiene final pues si la mano no ha de escribirlo en algún otro lado se alojará.