martes, 3 de julio de 2012
Tenía en los pies los zapatos de la noche anterior y sintió como sus pies intentaban comunicarse con ella. Decirle "te duelo", "te dolemos todos". Pero claro, había más dolor que tapaba ese y había otra cosa que se estaba comunicando con ella. El sol todavía no se despertaba y la tierra seguía fría. El viento traía un aire a paz y a nuevo día, a animales y cosas vivas lejos, lejos pero cerca. La chacra estaba desierta. Sus tíos habían viajado a Buenos Aires, cosa de gente que tiene propiedades. Amaba esas oportunidades donde con un simple enroque todos ganaban. Todos ganaron. Ella colgaba del árbol y la muerte le hacía cosquillas.
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