jueves, 25 de abril de 2013
un día con humo
Como siempre, en buenos aires, pasan cosas raras y qué más raro que estar del lado de adentro de las rejas de una mansión pidiendo un cigarrillo a la gente de afuera. Todo sucio y transpirado manguéo Algo que se pueda fumar para amansar las ansias de llamarte y preguntarte cómo fue la clase. Quizá si lo ignoro mucho tiempo me olvide del humo, de lo que no me puedo olvidar es que vos seguís almorzando, bailando y pensando.
sábado, 20 de abril de 2013
La última carta
Ella, todas
quieta, como hechizada, mantiene dentro suyo la receta elemental con las granas
plegadas muy prolijas la espera de cara al sol. Hoy es diferente, está más
aceitadas, bien alimentada y aún mejor dormida. Es una batalla de todo el día,
sabe que sólo ese día importa y más que ningún otro ese es él día. La última
chance, el último vagón del tren, un adiós que puede ser para siempre, pero no
mientras quede en pié. Vigorizan los vástagos, apuntalan las bases y disponen
las yemas, en la axilar y en el ápice. Aprieta los nudos y cierra las vainas, curan
las cicatrices, ajustan los pecíolos que dan lugar a los raquis más arriba.
Tensa los nervios y estira al máximo las láminas. Y en una asombrosa sincronía,
envía el reporte a los sótanos húmedos. Ahí las cosas tampoco son fáciles, se
entiende porque todo el mundo está sin dormir. Pero arriba está ella, la magia;
porque son sólo ondas, soplidos
enérgicos, gemidos que encastran perfecto en el folio, se inundan las velas por
el envés y da lugar a la acción. Avanzan permitidos, tirando regalos por los
aires y siendo abrazados y felicitados, demasiado los esperan y se les va la
mano, llega el manoseo y el zamarreo, la burla humillante, el intercambio, el
desgaste y la inversión, no mueren llegan a un justo acuerdo en que todo se
transforma.
-De acá no
se van, al menos no cómo vinieron- vibran las paredes y comienza. Desgarrando y trozándolo todo, diferentes
partes para un mismo fin. Trabajan sin cesar y lo saben.
Todos los
días es lo mismo y todos los días es diferente. Respirar y transpirar.
viernes, 19 de abril de 2013
La respuesta
Está en la ducha y por entre las
gotas aparece el abusivo recuerdo. Su cerebro es un carnicero de imagen y sonido.
Lo lastima una reflexión feroz, adherida por dentro como una ventosa salvaje
que lo mantiene vivo para hacerlo sentir enfermo de asfixia. Quiere penetrar en
su conflicto que por interno es muy compacto y poco accesible. Decidido,
deja lavar la culpa que le devoraba
la piel hasta huesos como el sirope de la enamorada del muro que lo mira de la
ventana, tan apacible que da miedo. Pronto el vapor es tal que podría cocinar
una golondrina si quedara en ese baño, y es ahí justo, en ese pasaje de
los suburbios donde encuentra la más sana de las calmas. Prefiere
llamarla una auto reconquista. Basado en darle vuelta la cara a la contrariedad
de un bollo y así verle el lado positivo. Se aferra a la brusquedad de
los hechos para pensarse mejor, pero patina con recuerdos verdosos y
podridos que lo llevan directo a las tinieblas del mal saber. Y en un acto
despiadado pierde toda coloración. Ya es lo que quiere ser, ahora es un algo
inmemorial.
viernes, 12 de abril de 2013
La película
La trampa, el vernos, el video, el video anterior, éste y todos los videos. Nuestra película, la de los dos todos los días pero separados. Estar sin en otro. Me puse una remera que se había lavado en tu casa, me inundó derepente un recuerdo del que no se puede salir. Me enterró recuerdos como edificios en el barrio, despertarme contigo, el olor a tu vida, a tu ropa a vos misma y a las cosas que tocas y se convierten en tuyas. Me saltaron unas lágrimas rabiosas y más el llamado de ayer me bastó para quedarme en la cama media hora más, abrazado al gato, no pudiendo parar de oler, abriendo gritas cada vez más profundas. Esquivando todas las lágrimas y los enojos, todas las suposiciones. Nadie te puede oler como yo.
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