Como siempre, en buenos aires, pasan cosas raras y qué más raro que estar del lado de adentro de las rejas de una mansión pidiendo un cigarrillo a la gente de afuera. Todo sucio y transpirado manguéo Algo que se pueda fumar para amansar las ansias de llamarte y preguntarte cómo fue la clase. Quizá si lo ignoro mucho tiempo me olvide del humo, de lo que no me puedo olvidar es que vos seguís almorzando, bailando y pensando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario