viernes, 19 de abril de 2013

La respuesta



Está en la ducha y por entre las gotas aparece el abusivo recuerdo.  Su cerebro es un carnicero de imagen y sonido. Lo lastima una reflexión feroz, adherida por dentro como una ventosa salvaje que lo mantiene vivo para hacerlo sentir enfermo de asfixia. Quiere penetrar en su conflicto que por interno es muy compacto y poco accesible. Decidido, deja  lavar la culpa que le devoraba la piel hasta huesos como el sirope de la enamorada del muro que lo mira de la ventana, tan apacible que da miedo. Pronto el vapor es tal que podría cocinar una golondrina si quedara en ese baño, y es ahí justo, en ese pasaje de los suburbios donde encuentra la más sana de las calmas. Prefiere llamarla una auto reconquista. Basado en darle vuelta la cara a la contrariedad de un bollo y así verle el lado positivo. Se aferra a la brusquedad de los hechos para pensarse mejor, pero patina con recuerdos verdosos y podridos que lo llevan directo a las tinieblas del mal saber. Y en un acto despiadado pierde toda coloración. Ya es lo que quiere ser, ahora es un algo inmemorial.

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