Muy pocas cosas en el mundo me pesan tanto como haber sido responsable inconsciente de las tantas que evité estando el teléfono y ahora muero por sentir cayendo también por mi mejilla.
Me defiendo de mi mismo ahora, me cubro y me protejo siempre de mi porque duele contar que hacerte tan mierda era la mejor y más cruel forma de lastimarme.
Aún así nazco todos los días para decirle al sol que cuida el cielo que si no amo y me amo no vale la pena volver a verlo.
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